Notalune

¿Qué hacen los sostenidos y los bemoles de la armadura?

Cambian el nombre a todas las notas que se llamen igual, en cualquier octava y hasta el final de la pieza, salvo que un becuadro lo cancele. Haz la cuenta en la página que tengas delante. Un bemol sobre la tercera línea, dibujado una sola vez al empezar el renglón. Cuenta ahora los si de esa página, los de la melodía y los del bajo dos octavas más abajo: salen cuarenta, sesenta, a veces más, y ese símbolo los renombra todos sin repetirse ni una vez. El día que no lo ves no fallas una nota: fallas sesenta, todas del mismo modo y repartidas por toda la pieza (si empiezas desde cero, la ruta entera está en aprender a leer partituras).

Hasta el final de la pieza

La armadura es una promesa que se hace antes de la primera nota y no se vuelve a mencionar. El Vals del adiós de Chopin, el op. 69 nº 1, está en la bemol mayor: cuatro bemoles, si, mi, la y re, en ese orden, que es siempre el orden. El acompañamiento de la izquierda, un bajo y dos acordes por compás, repite esas cuatro notas en octavas distintas compás tras compás, y ahí se ve hasta dónde llega la promesa: el si bemol grave del bajo y el si bemol que suena arriba, dentro del acorde, salen los dos del mismo símbolo.

Los cuatro vuelven a estar impresos en el pentagrama de abajo, una línea más abajo, porque la clave de fa cambia la altura de todo (si esa mano se te resiste, hay una guía entera sobre la clave de fa). Al empezar cada renglón se reimprimen, y siguen en pie hasta que la armadura cambie, cosa que en la mayoría de las piezas no ocurre nunca.

Hasta la barra de compás y ni un paso más

Lo único que rompe la promesa es un becuadro, y la rompe durante un compás. Escrito delante de una nota, cancela la armadura para ese nombre hasta la barra siguiente. En el vals, un becuadro delante de un si te da un si natural mientras dura ese compás; pasada la barra vuelve el si bemol solo, sin avisar. La armadura no caduca nunca. Lo que va escrito delante de una nota caduca siempre.

La Patética de Beethoven, la op. 13, lleva tres bemoles: si, mi y la, otra vez en ese orden. Y aun así el si becuadro aparece una y otra vez, porque en do menor la nota que empuja hacia el do es si natural y hay que escribirla natural cada vez, una por una, y cada una vale lo que dura su compás. Un sostenido escrito delante de una nota vive lo mismo y se acaba en la misma barra.

Diez segundos antes de tocar

Antes de empezar una pieza nueva, lee la armadura en voz alta y di qué nombres cambian. En voz alta de verdad, aunque estés solo en casa y te dé apuro.

Dos bemoles: todos los si son si bemol y todos los mi son mi bemol. Ya puedo empezar.

Los símbolos llegan siempre en el mismo orden, y por eso contarlos sirve. Los sostenidos entran fa, do, sol, re, la, mi, si: uno solo es fa sostenido; dos, fa y do sostenido. Los bemoles al revés, si, mi, la, re, sol, do, fa: por eso los cuatro del vals eran si, mi, la y re, y tres bemoles son siempre si bemol, mi bemol y la bemol, en la Patética o en el arreglo que te bajaste esta mañana. Ese es todo el círculo de quintas que hace falta para ponerse a tocar, y tiene un límite: esos tres bemoles son do menor y son también mi bemol mayor, así que contarlos dice qué nombres cambian, no en cuál de las dos tonalidades estás.

A quien vuelve al piano de adulto, esos diez segundos le cuestan además un vistazo al principio de cada renglón durante unas cuantas semanas (volver a leer partituras de adulto va de ese precio). Decirlo en voz alta y comprobarlo después separa haberlo leído de haberlo supuesto: cómo comprobar las notas cuando estudias solo.

Dentro del mismo compás

La armadura viaja por todas las octavas. El becuadro se queda exactamente donde lo escribieron. Un becuadro delante del si agudo de la melodía no alcanza al si grave que la izquierda toca en ese mismo compás: ahí no ha pasado nada, ahí sigue mandando la armadura y ahí sigue habiendo si bemol. Es el sitio exacto por donde entra la nota equivocada, y entra por la mano que no estabas mirando. Algunas ediciones la repiten entre paréntesis en la otra octava; muchas no, y entonces la regla la pones tú cada vez que las dos manos tocan el mismo nombre en octavas distintas.


Escrito por quien hizo Notalune, la app de iOS para que un nombre olvidado no te pare en mitad de la sesión: fotografías tus propias partituras y los nombres aparecen sobre las notas. También lee la armadura, o la eliges tú a mano con el círculo de quintas completo, y a partir de ahí cada nombre sale ya con su sostenido o su bemol. Cuando no lo tiene claro, prefiere dejar la nota en blanco antes que adivinar. Y el día que quieras leer sin ayuda, un toque los esconde todos. Más guías en Aprender · dudas: support@notalune.com.